«Es salud«. Te lo han dicho; lo has oído muchas veces. «Sí, pero… ¡qué pereza!», me podrías decir, ¿verdad? «¡Qué frío en invierno y qué calor en verano!», podrías añadir mientras sigues un rato más en el sofá o en la cama, atrapado en las redes sociales. Muy bien. Aparte de esas, hay otras muchas razones (algunas más que cuestionables) para NO hacer deporte. ¿Qué me dices de las razones para SÍ hacerlo?

Quizá no sepas que la actividad física, además de estilizar la figura y tonificar la musculatura, se relaciona con ciertos beneficios para la salud física. Así, por ejemplo, se reduce el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares o hipertensión, diabetes mellitus tipo 2; además, confiere cierta protección ante posibles lesiones por caída en edades avanzadas debidas a la disminución muscular asociada al sedentarismo.

Así mismo, el ejercicio físico es, junto con la dieta equilibrada, el fundamento básico del estilo de vida saludable, prescripción médica prioritaria para intervenir o prevenir, entre otras, la obesidad, enfermedad que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en fecha de 2008, tiene «más de 1 de cada 10 personas adultas a nivel mundial».

Por otra parte, quizá no sepas (aunque es probable, si lo piensas, que lo hayas oído alguna vez) que la actividad física también se relaciona con beneficios  a nivel psicológico: aumenta la autoestima, mejora el estado de ánimo, disminuye conductas estresantes, aumenta la percepción de bienestar, reduce la ansiedad y la depresión y mejora la calidad del sueño.

Todo ello son beneficios a corto plazo. ¡Disfrútalos ya!

«¿Y a la larga? ¿Qué me aporta, más allá de esto

La actividad física mejora el funcionamiento de tu cerebro. La práctica regular (¡incluso puntual!) moderada de ejercicio aeróbico (ir en bici, nadar, correr…) incide de manera estimulante y positiva en el desarrollo cerebral, aumentando su rendimiento a nivel cognitivo, especialmente en memoria y resolución de tareas. Si, además, lo combinas con ejercicio cognitivo (sudokus, puzzles, crucigramas, leer, estudiar…), disfrutarás no solamente de estas mejoras, sino que reducirás y ralentizarás el deterioro asociado al envejecimiento en personas sanas en cualquier etapa del ciclo vital (desde la infancia a la tercera edad, en personas con deterioro cognitivo leve o patológico).

Ya sabes: para estar mejor mañana y hoy… ¡Muévete!

¿Te ayudamos?
Artículo de Guillermo Parra, tu psicólogo :)