A lo largo de mi experiencia como profesional, nunca he dudado respecto a que el mérito de toda mejoría es de la persona por/para quien trabajo. Así que, para ell@s, un recordatorio: ENHORABUENA por tu proceso; por permitirte estar mal… ¡y permitirte estar bien!

Sin embargo, me parece importante poner en valor el esfuerzo realizado con este rincón de agradecimientos, valoraciones y opiniones sobre mí y mi labor, de aquell@s quienes la han compartido, dejando esto claro: el agradecimiento es mío (también).

[los siguientes textos son mensajes llegados por correo, WhatsApp o redes sociales, transcritos tal cual y publicados con permiso de sus respectiv@s autores/as]

«¡Me pasaba por aquí para darte las gracias! Creo que eres el primer psicólogo que realmente me sirve…» (C., 26 años).

«Asistí a terapia porque era incapaz de salir de una relación tóxica. Me sentía atrapada, queriendo dejar esa relación y sin tener fuerzas para hacerlo. Conforme empecé las sesiones, me fui sintiendo mejor y conseguí tener las herramientas adecuadas para poder sentirme empoderada. Mi autoestima subió y aprendí a quererme más» (A., 22 años).

«Me has ayudado a crecer y tengo presentes todos tus consejos. He tenido malas rachas de nuevo, pero me han afectado muy diferente. De verdad: ¡gracias!» (M., 22 años).

«En días difíciles, cuando mi mente es un caos, recuerdo mis visitas a tu consulta…En mi terapia y con tu compañía, aprendí que todo pasa, que puedo estar mal y no es malo, que puedo dar un paso y volver atrás y no pasa nada, que no soy perfecta, que no tengo que esforzarme para agradar, que puedo decir «no» sin remordimientos, Aprendí muchas cosas y ya tenía edad, jaja. Eso me demuestra que siempre puedo aprender y que no es necesario estar «loco» para ir al psicólogo. Aunque siempre me das el mérito a mí, estoy segura que sin tu ayuda mis gafas oscuras tardarían más en quitarse. Te recuerdo como un gran profesional y un gran ser humano y hoy al otro lado del charco me gusta seguir tus historias en las redes para recordarme lo «aprehendido». Y no sé yo si está bien o no, pero te recuerdo con muchísimo cariño. Estoy segura de lo valioso de tu trabajo y ojalá todos pudiéramos darnos cuenta cuando necesitamos ayuda, porque en compañía es mucho mejor.
Perdón si me explayé mucho, nunca me cansaré de agradecerte por todo y no me importa que pongas mi nombre. Yo siempre cuento que fui al mejor terapeuta de Barcelona»
(K., 40 años).

«Como ya sabes acudí a ti porque estaba pasando una época bastante chunga y me di cuenta que no sabía cómo gestionar mis emociones correctamente.
Lo que más me gustó, aparte del trato cercano y que transmites confianza, es que me diste herramientas para que aprendiera a gestionar mis emociones en situaciones cotidianas; explicabas las cosas muy gráficamente y de manera sencilla.
Aún recuerdo que me ponías «deberes» durante la semana, en mi caso me iba de coña ya que me hacía más consciente de los momentos donde tenía comportamientos como los que quería cambiar y sin estos «deberes» igual no los habría visto todos…
Ya sabes que estoy súper contenta y que agradezco mucho todo lo que me enseñaste y lo mucho que me ayudaste
» (M., 26 años).

«Muchas gracias… Cada día es una lucha que me siento orgullosa de vivir; he hecho cambios en la dinámica, con resultados muy interesantes y estoy viviendo un momento de realización, autosuperación y crecimiento personal chulísimo, así que gracias, una vez más, la ayuda que me diste en su momento» (A., 23 años).

«Una circunstancia de mi vida caótica y puntual me da la oportunidad de experimentar el trabajo profesional con Guillermo… Como gran conocedor de la mente humana y sus mecanismos, plantea un acompañamiento muy cercano y efectivo, pues en sus terapias no juzga ni impone, sino que impulsa y guía; no exige ni pide, sino que comprende y enfoca. Desde esa perspectiva el avance es mayor. Su pasión por aprender constantemente hace que su servicio sea más dinámico y adaptado. Si alguna vez tropiezas (mucho o poco)… estará ahí para ayudarte” (T., 37 años).

«Cuando estaba en uno de los peores momentos de mi vida, sin saber que era lo que podía hacer, decidí pedir ayuda.
Después de una gran búsqueda, encontré a Guillermo y le puso nombre a mi problema «Agorafobia».
Tras varias sesiones, empecé a notar mejoría. Bajaba mi nivel de ansiedad ya que me daba las pautas para hacerlo y poco a poco disminuían mis miedos, hasta que llego el gran día en el que me pudo dar el alta.
Sentí muchísimo miedo ya que no sabía si yo sola podría seguir luchando y he de decir que estaré eternamente agradecida.
Sin duda alguna lo recomendaría y si en algún momento necesitará su ayuda, no dudaría en volver a ponerme en sus manos
» (A., 22 años).

«Quiero decirte que desde el primer momento me he sentido SÚPER cómoda. He sentido y has hecho que sintiera que ese era un espacio sólo para MÍ y en que podíamos tratar lo que me apeteciera y no tratar lo que no. Ayuda muchísimo tener esa libertad para poder tratar lo que necesites o apetece…
Durante estos meses, como bien sabes, he vivido un montón de cambios en mi vida, me han pasado todo tipo de cosas (te voy a confesar que había escrito «buenas y malas» y lo he borrado porque, como tú dices, lo bueno y lo malo es muy relativo) y, a tu lado, con todos los ejercicios que hemos trabajado, he podido sacar las cosas positivas de cada una de ellas.
Esto me ha ayudado a tomar mejores decisiones y más egoístas, en el mejor sentido de la palabra.
Sé que parece que sólo hablo de mí pero cuando hago una valoración de tu trabajo, no lo puedo evitar. No diré que no lo podría haber hecho sola pero estoy casi convencida que, en este momento de mi vida al menos, no lo hubieses conseguido así sin ti y sin todo lo que me has aportado.
Tu método (he probado varios) es el único que, como mínimo a mí, me ha funcionado y me sigue funcionando y, además, como persona, haces que no sea algo solo bueno sino algo que pienso volver a hacer pasado este descansito…
Sé que me dirás que «¿gracias por qué?»… pero gracias por hacerlo tan fácil y ayudarme tanto
» (J., 24 años).

«Cuando tocas fondo y toca rehacerse a una misma, porque nunca te lo habías planteado siquiera, encontrarte y trabajar con Guillermo es un regalo.
Replantear las creencias, que creía eternas, con tu ayuda me ha supuesto vivir una de las grandes etapas de mi vida.
¡Gracias… y seguimos!
» (L., 38 años).

«Sabes escuchar, eres observador y eres experto en encajar piezas aunque a veces ya no encajen. Me abriste la luz, ya que iba a oscuras. Agradecido eternamente, Guillermo. Eres un gran profesional, ¡y eso tienes que admitirlo!» (MC, 49 años)

«Muchas gracias por tus palabras siempre; por tu empatía, por tus dosis de realidad, por recordar lo que muchas veces olvidamos. Y no hablaré de mí, simplemente decirte que eres un gran profesional y mejor persona. Que transmites, que llegas y que te permitas saberlo también. Eres de verdad» (M., 31 años).

«Muchísimas gracias por acompañarme tan bien, ya que aunque la decisión de que me acompañes es mía, te estoy muy agradecida por cómo me ofreces los cambios en ver las cosas, y eso es mérito tuyo» (Z, 33 años).

«Cuando mi mente me la juega, siempre he encontrado en ti la frase, la pregunta, la comprensión o la duda justa que me descoloca y me hace ordenarme, ¡gracias! Se puede vivir sin psicólogo, pero no es lo mismo… mejor con él» (E., 35 años).

«La verdad tengo mucho que agradecerte por lo que hiciste por mí. Fue una experiencia buena y me sirvió mucho, ahora tengo un estilo de vida mejor. ¡Mil gracias!» (O, 47 años).

«¿Mi valoración? Excelente. Supiste sacar cosas del pasado, escondidas, que jamás conté a nadie; cosas de pareja que yo a lo mejor creí normal y no es así, nadie es dueño de ti vida, nadie puede decir lo que sí o lo que no puedes hacer y ahí mi error. Tú me enseñaste a quererme. Me cuesta un poco todavía pero sigo adelante siento yo, sin manipulación; si me equivoco lo asumo y punto, lo decido… eso me enseñaste: la vida es caminar unas veces bien, otras no tanto, pero no hay que castigarse como yo me castigaba… Así que gracias por enseñarme a ser yo y a ser la dueña de mi vida y de mis decisiones» (A., 57 años).

«Fue una «experiencia» agradable dentro de lo que cabe, ya que a nadie le gusta la idea de ir a un psicólogo. Estuve cómoda en todo momento y nunca sentí que fuera raro (como pensaba en un principio) o que yo fuera rara, porque lo hace todo con mucha normalidad y sin poner etiquetas. Me sirvieron todas las pautas que me mandó para hacer las cosas con normalidad. Hice pocas «sesiones» pero me sirvieron mucho porque en todas trabajamos cosas. Estoy muy contenta con el trato que me dio, me pareció muy profesional y, si llegara el caso, volvería a repetir sin duda» (A., 21 años).

«Mi opinión es sin duda positiva, resumiéndolo en pocas palabras, diría que me abriste nuevas perspectivas y soluciones a los problemas» (G, 20 años).

“Cuando comas brotes de bambú, recuerda al hombre que los plantó”.
Mi agradecimiento a todo el equipo de CENAT, por su humanidad y profesionalidad.
Por seguir “plantando”.
En especial a Guillermo, por ayudarme a hacerme las preguntas acertadas”
(E., 36 años)

“Nunca antes había acudido a un profesional de este ámbito, así que me sorprendió gratamente la profesionalidad de Guillermo. Creó un espacio ameno donde me sentí cómoda para exteriorizar mis emociones y sentimientos, conversando como si fuéramos amigos.
La sociedad en general tiene una visión equivocada de la gran labor, necesaria, que representa un psicólogo, a causa de sus prejuicios. Por ello, si estás en una etapa de tu vida donde han aflorado nuevas emociones o, en cambio, no sabes cómo gestionarla, solamente tienes que pedir ayuda, y te recomiendo a él, que estará ahí para lo que necesites.
Para finalizar, muchísimas gracias por tu generosidad. Siempre recordaré esta grata experiencia”
(MM., 20 años).

«Sólo tengo palabras de agradecimiento. Desde el minuto uno me sentí muy cómoda, conseguiste que fuera muy fácil aplicar e integrar lo trabajado en las sesiones en el día a día. Me ayudaste a crecer personal y profesionalmente. ¡Te recomendaría una y mil veces!» (J., 28 años)

“¡Hola a todo el mundo! Personalmente he tenido el placer de poder trabajar en varias ocasiones con Guillermo debido a algunos episodios personales y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Como psicólogo es súper profesional y eficaz y ha sabido enfocar y llevar perfectamente cada situación y todo lo que me ha ido planteando me ha ayudado muchísimo para ir solventando los obstáculos. Es muy cercano y te da todo el espacio y tiempos que necesitas en cada momento. Además, a la hora de enfocar las situaciones, lo hace de una forma muy fácil, amena y diferente para el paciente. Te brinda muchísimas herramientas para trabajar tú mismo/a.
Además de eso, como persona es excepcional.
Obviamente, si en algún otro momento necesito ayuda, volveré a acudir a él, y recomiendo a todas aquellas personas que necesiten o puedan necesitar ayuda que le contacten”
(J., 25 años).

«Llegaste a mi vida en el momento idóneo, en uno de esos momentos que uno piensa: «¿qué mas puede pasar?»… Y, gracias a nuestras charlas (porque eso es lo que eran) entendí que lo que me pasó no fue que me abandonó una persona con la que llevaba 30 años, fue que me encontré, sí, me encontré a mi misma, ¡con quien llevaba conviviendo 50 años!
A partir de ese momento y gracias a ti (aunque sé que me corregirás y dirás que he sido yo) mi sonrisa volvió, con ilusión y con esos momentos que también es correcto tenerlos, esos de bajón para coger impulso.
Por eso siempre recomiendo que igual que vamos al dentista por nuestra salud dental debemos visitar un psicólogo para nuestra salud mental.
Mi gratitud por tu preocupación, por tu profesionalidad, por tu amistad”
(E, 51 años).

“Cuando entré por primera vez en su consulta, fue un paso enorme lleno de nervios y algo de miedo. Pero lo encontré muy necesario. Las sesiones me han ayudado mucho, no solamente en ese momento, sino que a posteriori las he sabido utilizar y son herramientas que difícilmente uno solo puede encontrar. Pedir ayuda no es ser débil, sino ser valiente. Una gran inversión” (JR, 24 años).

“Opinión de una paciente muy contenta y agradecida: para mí es una persona sensacional, tanto como persona como psicólogo; a mí, particularmente, me ha ayudado en muchas ocasiones y todas con éxito, así que estoy contenta y satisfecha y si tuviera que recomendarlo no tendría ninguna duda en hacerlo” (M., 51 años).

A Guillermo me lo recomendó una amiga en momentos difíciles y sus directrices no sólo me ayudaron, como enderezaron mi ruta, sino que además pasaron a reforzar mi ruta y objetividad en cómo veía el mundo emocional. Gracias a esas sencillas enseñanzas todo en mi vida es de color más nítido y soy más feliz” (L., 44 años).

“Profesional, ya que está atento a ti 100% durante la sesión. Me he sentido cómoda y a gusto al poder contar mis cosas. El proceso fue a mejor, sin duda” (S., 19 años).

«Eres de esas personas que dejas huella… (aunque suene muy tópico). Para mí has sido esa mano que te saca del agua cuando no sabes dónde agarrarte.
Porque sin estar en mi entorno laboral o personal… “te busco y te encuentro” … y poder contar con tu profesionalidad me encanta (no sé si es la palabra correcta).
Y así es como te veo… “de los que pasan por tu vida y no les importa quedarse”
(E., 42 años).

Estaba en un punto en el que no sabía si quería ir al psicólogo porque, tras mucho buscar, no conseguía encontrar uno con el que me sintiera realmente a gusto y segura como para compartir lo que necesitaba y que me ayudaran a gestionarlo.
Realmente cumplió mis expectativas y las superó. Te escucha como tu mejor amigo y te da consejos como tu madre, que joder si da en el clavo. Pero sobre todo me ha dado herramientas que han servido para que mejore desde el primer día y que sigo utilizando a día de hoy. Y lo que más me ha gustado ha sido el compromiso y seguimiento.
Sólo añadir que intentarlo no cuesta nada y que vas a ganas muchísimo
” (C., 22 años).

«Un psicólogo 10.
Acudí a terapia porque estaba anclada en una crisis personal-familiar de la que no era capaz de salir sola. El primer día fui con mucha inquietud, pero en cuanto comencé mi terapia con Guillermo eso empezó a cambiar inmediatamente.
Desde el principio, me sentí muy cómoda y en pocos pasos ya noté mejoría. Guillermo no es sólo un gran profesional de la Psicología, que conoce a la perfección qué técnica debe aplicar a cada paciente; también es muy cercano; una persona muy abierta, comprensiva y con sentido del humor. No tienes la sensación de “estar en el médico”, sino en una charla cordial. Te hace reflexionar y que veas que, en realidad, salir de esa crisis está en ti y que no es tan difícil, que eres capaz. Sin duda alguna, si alguna vez vuelvo a necesitar acudir a un psicólogo, acudiré a Guillermo
” (Á., 51 años).

En momentos de toxicidad en estado puro, en los cuales no entendía el por qué vivir, no existían objetivos en mi vida ni amor para mí misma; en esos momentos, en los que la rutina se me comía y los ataques de angustia eran el pan de cada día, Guillermo me escuchó, me guió y me hizo salir de las dudas que tenía, me deshizo los nudos que tenía, me ayudó a ordenar ideas que corrían de aquí para allá… Finalmente, salí de todo ello con su ayuda, la de la familia y, sobre todo, con la mía. Y eso último también me lo explicó él” (A., 23 años).

“Guillermo es un gran profesional y una mejor persona.
Muy atento y dispuesto a ayudar por cualquier canal, dando todas las facilidades posibles para el contacto y la comunicación.
Da pautas, ideas para que tú te des cuenta de las cosas, incluso si es necesario unos esquemas chulísimos.
Es una persona muy cercana y que, como profesional joven que es, pero con mucha experiencia (también con jóvenes) te hace ver tus necesidades y entender las de la otra persona o, cuanto menos, intentarlo.
Abarca muchos ámbitos de la Psicología pero, sobre todo, siempre me ha hecho sentir que, como él dice, trabaja por y para mí.
“Su” palabra mágica, “C-E-N-A(-T)”, es siempre de gran ayuda.
Transmite tranquilidad y seguridad, siempre una más que amable sonrisa.
Os lo recomiendo totalmente”
(M.A., 39 años).