¿Qué me dirías si te preguntara qué es la empatía? De las muchas opciones de respuesta, con permiso, me imaginaré una selección. Así, una opción es que no conozcas el término, lo cual sería totalmente comprensible. Otra opción es que me dijeras que no sabrías cómo definirlo, pero que te suena (lo cual supondría cierta aproximación teórica al concepto). Otra opción, también posible pero tal vez menos probable, sería una definición de diccionario. Sin embargo, apuesto a que seguramente la respuesta sería: «la capacidad de ponerse en la piel de la otra persona», o similar. Y sí… ¡y no! La empatía es la capacidad de observar a la otra persona desde un punto de vista cercano a su experiencia, a su vivencia, según traducimos de la palabra alemana einfühlen. Para empatizar con una persona no es suficiente imaginar qué harías si estuvieras en su lugar, sino que hace falta comprender lo que la otra persona hace, siente y piensa, estemos o no de acuerdo, se acerque o se aleje de nuestros principios o de nuestro modo de ver y vivir las cosas.

Por lo tanto, partiendo de la definición cotidiana (aproximada pero insuficiente) de que empatía es «ponerse en la piel del otro», cuando nos creemos empáticos lo que realmente solemos hacer es ponernos literalmente en la piel de la otra persona, es decir, pensamos qué haríamos, sentiríamos o pensaríamos nosotros en la situación del otro… ¿y qué ocurre? Que no sería raro que llegáramos, por ejemplo, a enfadarnos o recriminar a la otra persona que no haga o haya hecho lo que nosotros haríamos en su situación. ¡Está claro! ¿Acaso no haríamos lo más adecuado, lógico y coherente o, como poco, resolutivo?

He aquí el problema y, a la vez, la solución: la otra persona no es tú ni tú eres la otra persona. No la suplantes: compréndela. No pretendas que piense, haga o sienta igual que tú y te cierres: sé flexible y escúchala; no has de arreglar nada, sólo darle apoyo.

Conócela: deja que se exprese, pregunta cómo se siente y qué piensa, no lo presupongas.

Piensa. ¿Cuántas discusiones y malentendidos por este motivo? ¿Cuántas vivencias negativas por este motivo? ¿Cuántos pensamiento y emociones negativos hacia personas queridas por ver el mundo en sus ojos, reflejo del nuestro, y no a través de los suyos?

Reflexiona: cada persona tiene su perspectiva. Tú no tienes la razón, sino tu razón… tanta como los demás tienen la suya. De igual modo, no estás totalmente equivocad@, sino en parte… Tu parte.

¡Inténtalo!

¿Te ayudamos?

Artículo de Guillermo Parra, tu psicólogo :)