El ser humano es un animal de costumbres.” ¿Lo habías oído? Lejos queda de la voluntad de este espacio y del autor de sus líneas filosofar al respecto y podemos estar más o menos de acuerdo con la afirmación pero, lo cierto, es que nos va la rutina. Clasificamos la vida y los detalles que la componen: desde los orígenes de nuestra especie hemos pretendido comprender el mundo que nos rodea, hecho que ha propiciado el desarrollo de conceptos lingüísticos trasladados del habla a la escritura que han dado nombre al entorno físico que nos rodea; han promovido la creación de un (cierto) orden social y ha resultado en una cultura que nos ha proporcionado, entre otras cosas, horarios, derechos y deberes… es decir: vivir en una sociedad organizada más o menos previsible y, sobre todo, controlada.

De acuerdo con nuestra situación, uizá podemos darnos cuenta de que nuestra vida también sigue cierta rutina… de hecho, piensa: ¿se parece tu día de hoy a tu día de ayer? ¿Y éste al día que lo precedió? Normalmente tendemos a hacer las mismas cosas, en los mismos sitios y con la misma gente y eso tiene sentido desde el prisma de la seguridad y el bienestar del control del entorno, dado que es una zona confortable de desarrollo, conocida y ajena a los miedos de lo imprevisto y de lo que queda más allá de nuestra percepción de autosuficiencia. Y es normal: lo que queda fuera de nuestro repertorio habitual de pensamientos, emociones, conductas y relaciones es imprevisible, descontrolado.

Asimismo, dado que el presente no deja de ser el agujerito a través del cual el futuro se convierte en pasado, convendría empezar por comprender que el pasado sirve, ni más ni menos, que para prepararnos para el futuro. ¿De qué manera? Pongamos un ejemplo: vas por la vida con la tranquilidad de tu cotidianidad y sucede algo imprevisto. ¿Qué haces? Buscas en el archivo del pasado a ver si tienes alguna experiencia previa igual o similar de la cual saliste airos@. ¿Sí? Aplicas lo aprendido. ¿No? Tiras adelante como puedas y esta experiencia pasará al archivo de la memoria, del pasado, por si en adelante te encuentras con una situación igual o similar. ¡Por eso solemos tener los mismos resultados: porque aplicamos los mismos procesos!

¿Y si rompes con eso? ¿Y si haces cosas diferentes? ¿Y si te pones a prueba sorprendiéndote haciendo cosas que nunca habías hecho y/o que pensabas que no serías capaz de hacer? ¿Y si, simplemente, lo haces y a ver qué pasa? Pregunta lo que no entiendas. Habla con quien te llame la atención. Sonríe a quien te cruces por la calle. Canta. Baila. Salta. Corre. No hagas lo que harías, sino lo que te gustaría hacer. Si te puede aportar algo positivo y no perjudica a nadie, ¿qué impedimento hay, salvo el terror de la inexperiencia?

¿Quién sabe? Igual hasta te gusta y la búsqueda de una emoción positiva se vuelve cotidiana para ti…

¿Te ayudamos?

Artículo de Guillermo Parra, tu psicólogo :)