Trastornos del sueño-vigilia

Los trastornos del sueño-vigilia se presentan típicamente con insatisfacción con la calidad, el horario y la cantidad de sueño y un malestar y deterioro presente durante el día. Se acompañan con frecuencia de depresión, ansiedad y cambios cognitivos, además de ser factores de riesgo para el desarrollo posterior de enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias. ¿Qué trastornos corresponden a esta clasificación?

Trastorno de insomnio

El rasgo esencial es la insatisfacción con la cantidad o calidad del sueño, con quejas sobre la dificultad para conciliar o mantener el sueño. Las molestias del sueño se acompañan  de un malestar clínicamente significativo o de un deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Pueden aparecer diferentes manifestaciones del insomnio según el período o fase del sueño:

  • Insomnio del comienzo del sueño (insomnio inicial): dificultad para quedarse dormido en el momento de acostarse.
  • Insomnio de mantenimiento del sueño (insomnio medio): frecuentes o largos despertares a lo largo de la noche.
  • Insomnio tardío: despertar temprano con incapacidad para volver a dormir.

Generalmente, este trastorno conlleva la percepción de un sueño no reparador, quejas de que es de mala calidad y/o la sensación de falta de descanso al levantarse a pesar de una duración suficiente.

Trastorno de hipersomnia

Incluye síntomas de excesiva cantidad de sueño (ya sea sueño nocturno prolongado o sueño diurno involuntario), alteración en la calidad de la vigilia (propensión al sueño durante la vigilia, que se manifiesta por dificultad para despertar o incapacidad de mantenerse despierto cuando se requiere) e inercia del sueño (período de alteración del rendimiento y de la vigilancia reducida tras el despertar de un episodio de sueño habitual o de una siesta).

 

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